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Clicker. Adiestramiento en positivo.

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En el mundo del adiestramiento, podemos distinguir dos grandes ramas: El condicionamiento clásico o instrumental y el condicionamiento operante.

Para el primero, utilizamos estímulos tanto positivos como negativos que no están condicionados, es decir, tienen valor por si mismos para el perro. La comida, el juego o un tirón de correa formarían parte de este grupo.

Por otro lado, el condicionamiento operante, los estímulos utilizados no tienen valor por si mismos para un perro, sin embargo, por asociación podemos conseguir que adquieran cierto valor. Podemos ver que cada vez que el perro nos oye coger su comedero, irá rápidamente porque sabe que le vamos a dar de comer. El ruido del comedero no tiene ningún valor a priori, pero por asociación el perro entiende que va a recibir una recompensa en forma de comida.

Este es un simple ejemplo aunque no sea estricto a la definición del Condicionamiento Operante, pero nos sirve para introducir la herramienta de la que vamos a hablar hoy: El Clicker.

Empleando esta herramienta del adiestramiento, asociamos el sonido que emite el clicker (un clic metálico característico) con un premio, principalmente comida. Una vez asociado, el perro cada vez que oiga al clic sabe que viene una recompensa. Esta relación directa entre un comportamiento adecuado y un estimulo positivo es mucho más rápida y uniformizada que con otras técnicas de trabajo. El tono del clicker es siempre el mismo y no varía con nuestro estado de ánimo como sucede con los comandos de voz.

Además, el clicker posibilita la captura de los movimientos de una forma precisa, similar a una cámara de fotos que toma la instantánea de un momento concreto. Permite transmitir al perro qué es exactamente lo que busco, para que pueda repetirlo y conseguir el premio tan deseado por él.

También permite trabajar muy bien aproximaciones sucesivas. Es decir, premiar logros auto realizables por el perro de manera que se acerquen a un comportamiento final deseado, sin que el perro se frustre por no saber qué queremos. Por ejemplo, si vamos a enseñar a un perro dar la vuelta sobre sí mismo, empezaremos a premiar que el perro gire el cuello. Posteriormente giros más amplios, que mueva una pata, que mueva las dos patas delanteras, que arqueé el cuerpo, que mueva las cuatro patas… así hasta completar una vuelta entera.

El Clicker es una buena herramienta para trabajar con nuestro perro, aunque si requiere cierta capacidad por parte del guía para que su funcionamiento sea correcto.

Seguiremos avanzando en este tema, y os daremos ideas para que practiquéis con vuestro perro en próximas entradas.

 

Álvaro Portillo. Smartdogs.

 

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