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El sentido del tacto, discreto e imprescindible.

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El sentido del tacto en los seres vivos puede parecer un elemento secundario respecto a otros sentidos como la vista o el oído, ya que nos proporciona información secundaria con relación a la atención que le prestamos. Pues bien, este es el primer error de concepto.

Como norma general los seres vivos pueden prescindir de cualquiera de sentidos, bien de forma individual o combinados entre ellos, menos del sentido del tacto. Puede haber personas sin olfato o ser sordo mudos de nacimiento, pero la vida es incompatible con el hecho de prescindir del sentido del tacto. Porque el sentido del tacto nos proporciona información vital para sobrevivir.

 

Para ser conscientes de su importancia veamos que tipo de información nos proporciona el sentido del tacto. Y podemos de hablar de 4 grupos:

– Información de movimiento externo, proporcionada por la perturbación de los mecano receptores. Son los más abundantes, se localizan en los llamados pelos táctiles y están ubicados en su mayoría en la zona de la cara. ¿Qué tipo de información se obtiene en este grupo? Son el tacto como tal, movimiento, estiramiento, presión y gravedad.

– Información del movimiento interno procedente de los propioceptores. Se ubican en los músculos y las articulaciones. Determinan la posición del cuerpo y su movimiento propio.

Información de dolor proporcionada por los nociceptores. Son terminaciones nerviosas sensibles a la estimulación nociva que amenaza el tejido corporal. Son claves para el instinto de supervivencia, pues activa una respuesta de escape en los animales.

Variaciones en la temperatura recibidas por los termo receptores. Son terminaciones nerviosas ubicadas en la piel. Aquí debemos destacar el papel de la trufa en el hocico que es capaz de detectar pequeños cambios de temperatura.

 

Tal es la importancia de este sentido que al nacer es el receptor sensorial de su rostro el que le dirige hacia su madre y hacia el calor de sus hermanos, ya que tal y como vimos en otros artículos nacen ciegos y sordos. Serán las almohadillas las que posteriormente proporcionaran información sobre su entorno. La mayor parte de los científicos opinan que sus almohadillas plantares no proporcionan información de relevancia, y sensaciones como percibir la temperatura proceden de su piel.

 

No obstante como ya sabemos no es el más desarrollado de sus sentidos, aunque cuenta con ciertos elementos importantes de mencionar. Por ejemplo los bigotes que son pelos muy sensibles que también ayudan a olfatear, la lengua que veremos más en profundidad en el sentido del gusto y la zona de la columna vertebral hasta la cola. Esta parte tiene una gran sensibilidad y explica cuanto les gusta girar sobre su tronco, rodar o permanecer plácidamente tumbados boca arriba .

 

También hay que destacar que el tacto es un factor muy importante en la relación del perro con las personas mediante los estímulos táctiles, es decir, las carias a nuestros perros. Está demostrado científicamente que tienen un efecto relajante sobre ellos disminuyendo la frecuencia cardíaca y la concentración de cortisol, causante de la sensación de estrés. Todos sabemos que una simple acaricia como muestra de afecto o premio hacia ellos es tan importante como la mejor de las chuches.

Y este es un efecto recíproco para las personas, motivo por el cual utilizamos los de perros de terapia para ayudar a pacientes con problemas físicos o mentales con unos resultados increíbles.

Iván Torrijos

Los sentidos en los perros y sus diferencias con los humanos.

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